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Evolución del bronceado artificial

El comienzo real del bronceado artificial se produjo hace 50 años. En aquel entonces se usaban lámparas fluorescentes como terapia médica para aumentar la vitamina D. El efecto más inmediato de estos tratamientos era que los pacientes se bronceaban, siendo más ansiado este efecto que el de aumentar la vitamina D en el cuerpo.

Las lámparas de bronceado artificial, inicialmente radiaban ultravioleta tipo B o de onda corta, que es la parte del ultravioleta que hace aumentar el espesor de la piel y favorece la creación de melanocitos. Dicho aumento de la epidermis, hace que el cuerpo tenga una protección natural contra los rayos ultravioletas del sol.

Los melanocitos son organismos productores de melanina, que es la sustancia que, al recibir energía ultravioleta de tipo A y oxígeno de la sangre, pigmenta las células, adoptando la deseada tonalidad oscura. Esta pigmentación es el mejor filtro solar, dado que aumenta el factor de protección de la piel por sí misma, sin necesidad de usar cosméticos ni protectores solares.

El único problema que, por aquel entonces, planteaba este tipo de ultravioleta era que aceleraba el efecto bronceado de un modo tan rápido, que producía un enrojecimiento de la piel.

Para evitar este riesgo, la industria del bronceado buscó asesoramiento en los dermatólogos.

A tal efecto, las autoridades sanitarias y organizaciones de la salud definieron unas normas que estableciesen las bases del bronceado artificial. Se trata de las Euronormas, que son actualizada y mejoradas a la par que las investigaciones fotobiológicas.

El hecho de estar bronceado se veía como un signo de prosperidad y el estar moreno se asociaba al hecho de haber disfrutado de vacaciones veraniegas cuando la mayoría de la gente tenía que permanecer trabajando en la industria sin apenas ver el sol.

Recientemente, en los años 80 y 90, los dermatólogos investigaron los efectos de la sobreexposición de UVA y llegaron a la solución idónea, que es usar pequeñas dosis de UVB para beneficiarse de los efectos positivos: generación de melanocitos y aumento del espesor de la piel que protege al cuerpo de las sobreexposiciones de UVA. Combinar dicho UVB con dosis mayores de UVA, que pigmentan la melanina y hacen que la piel sea resistente a las radiaciones ultravioletas.

Regla de oro del bronceado artificial: Nunca se insole

Investigando en esta dirección, los principales fabricantes de la industria del bronceado se unieron en su esfuerzo de encontrar las fuentes de radiación ultravioleta perfectas, que cuidasen la piel, la broncease rápidamente y provocasen efectos positivos en el organismo minimizando los riesgos.

Así, las máquinas de bronceado artificial actuales emiten, mayoritariamente, rayos UVA y una menor proporción de UVB, lo que garantiza el menor riesgo posible.

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